Okinawa sigue frustrada tras asesinato presuntamente cometido por un marine
Una semana después del arresto de un soldado estadounidense sospechoso de haber asesinado a una japonesa en Okinawa, crecen los llamados a la salida de los militares norteamericanos estacionados en la isla.
El caso desató muestras de enojo público y reactivó la discusión sobre la fuerte presencia estadounidense en esta isla del sur de Japón.
"Ya no lo puedo aceptar más. ¿Cuántas más mujeres en Okinawa tienen que sufrir esto? Todo el mundo está enojado", declaró Takako Kakazu, residente en la ciudad.
"Yo sé que Estados Unidos dice que nos protegerá si hay guerra, pero todo lo que hay es sufrimiento (...) Por favor váyanse", expresó la mujer de 55 años, madre de una hija.
Según la policía, un soldado estadounidense basado en Okinawa fue detenido por sospechas de matar a una mujer de 39 años y robar su cartera en un hotel de Naha, capital de la isla.
Según la prensa local, fue asfixiada y el soldado niega las acusaciones.
Los crímenes con militares estadounidenses involucrados han sido motivo de frustración y enojo en Okinawa.
"Si van a mantener una presencia aquí, tienen que seguir las reglas. De otra forma, es difícil que podamos seguir adelante juntos", sostuvo Airi Hiani, de 23 años.
No obstante, reconoció que es "difícil exigir que (la fuerza estadounidense) sea removida totalmente".
Otros habitantes destacan además que los soldados son importantes para muchos comercios locales.
Cerca de 5% del ingreso económico de la región proviene de la presencia militar estadounidense.
Japón, cuya constitución es pacifista, depende del poderío militar de Estados Unidos para disuadir cualquier potencial ataque en su contra.
Algunos estadounidenses radicados en la isla también temen que el incidente cause tensiones con la comunidad.
"No se ve bien para los demás que estamos aquí, que queremos estar aquí pacíficamente y disfrutar de la cultura", declaró Stephen Butler, dueño de un bar en Naha.
D.Petrou--AN-GR