Francia decreta toques de queda para frenar disturbios y saqueos
Los habitantes de cuatro ciudades del norte de Francia no podrán circular por las calles este lunes y el martes por la noche, en virtud de toques de queda adoptados para poner fin a los disturbios y saqueos.
Lille, Douai, Wattignies y Denain son las primeras cuatro ciudades donde se anunció la aplicación de un toque de queda entre las 20H00 (18H00 GMT) y las 06H00 (04H00 GMT), según la oficina del primer ministro, Sébastien Lecornu.
El gobierno se encuentra bajo presión para poner fin a los disturbios y saqueos registrados desde el fin de semana, tras una multitudinaria protesta convocada el sábado contra el alto costo de la vida.
Las escenas de caos en las principales ciudades de Francia, como los centenares de tiendas saqueadas y el incendio del ayuntamiento de Limoges, dieron la vuelta al mundo.
El gobierno cifró en más de 3.000 los comercios afectados y pidió incluso a las plataformas de reventa en línea, como Vinted, que retiren los anuncios procedentes de estos pillajes.
- "Fallos" -
El presidente francés, Emmanuel Macron, admitió este lunes "fallos" en la gestión policial de los disturbios y pidió "nuevos modos operativos" para "poner fin a los fenómenos de barricadas y saqueos".
Tras una reunión de crisis, su primer ministro rechazó imponer por el momento un estado de emergencia, abriendo la puerta a decretarlo "si fuera necesario", y abogó por "toques de queda parciales".
En Denain, cerca de la frontera belga, esta medida se aplicará a determinadas zonas del centro de la ciudad y sólo para los menores no acompañados.
Ciudades de Bélgica e Italia también registraron el fin de semana protestas contra el encarecimiento de la vida, que terminaron con enfrentamientos entre la policía y manifestantes, y saqueos.
Estos actos de violencia "son inaceptables", subrayó el vocero de la Comisión Europea, Markus Lammert, que llamó a Francia a "proteger" el derecho a manifestar pacíficamente.
- "El poder desertó" -
A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, la situación puso contra las cuerdas al gobierno, acusado de no haber anticipado el riesgo de desbordamientos ni de responder a las reivindicaciones de los manifestantes.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció una pérdida de control de la policía en "algunas ciudades" durante las protestas, que se saldaron con más de 2.500 arrestos y unos 1.000 agentes heridos.
"El poder desertó por completo", criticó el presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional, Jordan Bardella, cuya candidata a la presidencial, Marine Le Pen, lidera los sondeos.
En un esperado discurso televisado que siguieron 16,7 millones de telespectadores, Macron prometió el domingo firmeza y acusó de los disturbios a "grupúsculos de ultraizquierda" y a "delincuentes".
Pero no realizó ningún anuncio para paliar el malestar social, aunque mantuvo un viaje a Oriente Medio con el objetivo de asegurar volúmenes de petróleo y diésel para bajar los precios.
Muestra de que la situación sigue tensa, manifestantes bloquearon este lunes el acceso del Louvre, en apoyo al movimiento estudiantil que reclama mejores condiciones en los liceos desde finales de septiembre.
"Es desolador", dijo a AFP Sébastien, un turista suizo que planeó su visita "desde hace más de un mes" con sus dos hijos.
"Hay una parte de nosotros que entiende las reivindicaciones, pero hay otros lugares que se pueden bloquear, y no un espacio cultural", lamentó.
- Tensión en los mercados -
El movimiento de los Chalecos Amarillos, que ya protagonizó importantes protestas sociales en 2018 y 2019, también anunció nuevas manifestaciones el próximo sábado, en la línea de la movilización que impulsaron el 17 de octubre.
La situación se sigue con preocupación fuera de Francia. China y Alemania llamaron a sus ciudadanos a mantenerse vigilantes.
Macron y su gobierno se encuentran también bajo presión a nivel internacional por el elevado nivel de su deuda, que se recrudeció este lunes.
El rendimiento de la deuda soberana de Francia a 10 años progresó en los mercados y las bolsas europeas cayeron, lastradas por la situación en la segunda economía de la UE.
Los disturbios revelan "hasta qué punto será difícil para un gobierno aplicar las reducciones de gasto" que los mercados consideran "necesarias para reducir el déficit", aseguró Neil Wilson, analista de Saxo Markets.
El gobierno, en minoría, busca aprobar ante el Parlamento un fuerte ajuste fiscal de 54.000 millones de euros (60.780 millones de dólares) en 2027.
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M.Dimitriou--AN-GR