"Lo pienso dos veces": migrantes temen que el ICE convierta el Mundial en una redada
La primera participación de Haití en una Copa del Mundo desde 1974 enorgullece muchísimo a Emile, un haitiano residente en Ohio, sin embargo tiene temor de ir a alentar a su selección por la represión migratoria que impulsa el presidente estadounidense Donald Trump.
"Cantar el himno nacional de mi país en un estadio, frente a todo el mundo, es un momento histórico que nadie querría perderse", declaró a la AFP este camionero de unos 40 años, quien prefirió no dar su apellido.
"Pero, al mismo tiempo, me lo pienso dos veces. No quiero que el ICE me detenga", añadió, refiriéndose a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuya misión es arrestar y deportar a ciudadanos extranjeros indocumentados.
"Mi abogado me aconsejó no viajar en avión para evitar ser interceptado en el aeropuerto", comentó.
Las inquietudes de Emile las comparten muchos miembros de la comunidad migrante. Han visto de primera mano cómo operan los agentes del ICE, que encapuchados y fuertemente armados utilizan con frecuencia métodos brutales en varias ciudades de Estados Unidos.
El pico de indignación por ICE llegó en enero, cuando agentes del servicio migratorio mataron a tiros a dos manifestantes estadounidenses en Minneapolis.
"Ahora la gente está muy atenta a lo que están haciendo [las autoridades] y ya no se siente segura", declaró a la AFP Monica Sarmiento, de la Coalición de Virginia por los Derechos de los Inmigrantes.
"Tienen miedo. Hemos observado tácticas muy agresivas por parte del ICE, dirigidas no solo contra las comunidades indocumentadas, sino también contra personas que cuentan con un estatus de protección".
Sarmiento señaló que "el 70% de las personas arrestadas, detenidas y deportadas carecen de antecedentes penales".
"Muchos de ellos llevan décadas viviendo aquí y pagando impuestos", agregó, y denunció la existencia de "un clima de temor y hostilidad en todo el país; una situación que no se limita a la Copa del Mundo, sino que se vive día tras día".
- Comunidad haitiana inquieta -
De los 104 partidos de la Copa del Mundo, 78 se disputarán en Estados Unidos, país coorganizador del torneno -previsto del 11 de junio al 19 de julio- junto con Canadá y México.
La posibilidad de que ICE intensifique su actividad aprovechando los partidos en territorio estadounidense ha despertado inquietudes en el corazón de la comunidad hispana de Estados Unidos, que representa el 20% de la población nacional y se concentra principalmente en California, Texas y Florida.
Su presencia es especialmente significativa en grandes ciudades como Miami, Los Ángeles, Dallas y Nueva York, todas sedes del Mundial.
La comunidad haitiana -unas 850.000 personas en 2024, concentradas en gran medida en Miami y Nueva York- también se encuentra bajo amenaza por la pretensión de la administración Trump de poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS), del cual se benefician migrantes como Emile.
Este estatus impide que sean deportados a su país de origen, que en el caso haitiano es un boleto con destino a una de las naciones más pobres del mundo y un territorio asolado por la inestabilidad política, la crisis económica y la violencia de las pandillas.
- "Graves violaciones de derechos" -
Los temores se intensifican luego de informes de organizaciones como Human Rights Watch, que citó el caso de un solicitante de asilo que fue detenido por ICE y deportado a su país de origen luego de asistir a la final del Mundial de Clubes, el año pasado, en East Rutherford (Nueva Jersey).
Algunas organizaciones defensoras de derechos humanos temen que ICE ponga en el punto de mira a los turistas extranjeros que se encuentren en las inmediaciones de los estadios o en las numerosas Fan zones o zonas para fanáticos, donde se congregarán miles de seguidores.
Más de 120 organizaciones de derechos civiles de Estados Unidos -entre ellas la influyente Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU)- emitieron en abril una "advertencia de viaje" en la que alertan sobre el "riesgo de sufrir graves violaciones de derechos" para los aficionados, jugadores, periodistas y demás visitantes.
Según los firmantes, "las personas que viajen a Estados Unidos podrían correr el riesgo de que se les niegue la entrada, de ser detenidas, encarceladas y/o deportadas; de ser objeto de perfilamientos raciales o recibir un "trato cruel, inhumano o degradante -e incluso de morir- mientras se encuentren bajo la detención o custodia del ICE".
El ICE, una de las muchas agencias que conforman el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), participa desde hace tiempo en los dispositivos de seguridad de los grandes eventos deportivos, como el Super Bowl.
"Los visitantes internacionales que ingresen legalmente a Estados Unidos para asistir al Mundial no tienen nada de qué preocuparse", declaró a la AFP un portavoz del DHS.
"Lo que convierte a una persona en objetivo de las autoridades de control migratorio es el hecho de que se encuentre o no en Estados Unidos de manera ilegal".
La FIFA respondió a una consulta de la AFP afirmando que "está comprometida con el respeto de todos los derechos humanos reconocidos internacionalmente y se esfuerza por promover la protección de dichos derechos".
X.Voulgaris--AN-GR