

Brasil estudia responder a Trump con aranceles recíprocos
Brasil está considerando imponer aranceles recíprocos a Estados Unidos luego de que el presidente Donald Trump castigara a las importaciones brasileñas con una tasa de 50%, dijeron este jueves fuentes gubernamentales a la AFP.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva autorizó un análisis interno para determinar si Brasil puede llegar a tomar represalias contra la guerra comercial desatada por Trump por el juicio contra el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, indicó un funcionario con conocimiento de la decisión.
La Cámara de Comercio Exterior (Camex), un consejo integrado por varios ministerios, tendrá 30 días para determinar si los aranceles estadounidenses deben ser sancionados de acuerdo a una reciente ley de reciprocidad, dijo una fuente diplomática.
Si es así, un grupo de especialistas elaborará "propuestas de contramedidas", que pueden incluir aranceles recíprocos, afirmó.
"Espero que esto ayude a acelerar el diálogo y la negociación" con Estados Unidos, dijo a periodistas el vicepresidente Geraldo Alckmin.
Alckmin habló con periodistas al cierre de un viaje a México, donde este jueves se reunió con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los dos gobiernos firmaron acuerdos en materia de biocombustibles y competitividad, pero Sheinbaum descartó firmar un tratado de libre comercio con la nación sudamericana.
Las dos mayores economías de América Latina enfrentan presiones debido a la política comercial de Trump. México negocia con Washington un acuerdo a largo plazo para evitar gravámenes similares a los impuestos a Brasil.
Durante una llamada telefónica con Sheinbaum en julio, Lula resaltó la importancia de "profundizar" la relación comercial con México para afrontar el "momento de incertidumbre" que su país encara debido a las tasas aduaneras.
- "Con nadie" -
El gobierno brasileño informará formalmente a Estados Unidos el viernes de su decisión de examinar las posibles represalias, afirmó la fuente diplomática.
"El espacio para consultas diplomáticas permanece abierto", añadió.
Más temprano, el presidente Lula había expresado su frustración: "No logramos hablar con nadie, con nadie de Estados Unidos", dijo durante un acto de gobierno el jueves.
Las relaciones entre Estados Unidos y Brasil están en un punto muerto desde la entrada en vigor de los aranceles, el 6 de agosto.
Ese mismo día, Brasil recurrió a la Organización Mundial del Comercio (OMC) contra los aranceles punitivos impuestos por el gobierno estadounidense.
Pero las autoridades brasileñas reconocen que el recurso ante la OMC es sobre todo "un gesto político" del que "no saldrá algo productivo", dijo la fuente diplomática.
Aprobada en abril de forma unánime en el Congreso, la ley de reciprocidad permite al gobierno implementar "contramedidas" para responder a "acciones, políticas o prácticas unilaterales de un país o bloque económico que impacten negativamente la competitividad" brasileña.
La legislación habilita al gobierno a suspender concesiones comerciales, inversiones y obligaciones relacionadas con derechos de propiedad intelectual.
A diferencia de lo que sucede con la mayoría de países objeto de los aranceles punitivos de Washington, Estados Unidos tiene superávit comercial con Brasil.
Brasil importa principalmente motores y máquinas no eléctricas (16%) y combustibles (10%) de Estados Unidos.
Trump justifica los aranceles por lo que considera una "caza de brujas" contra su aliado Bolsonaro, acusado de intento de golpe de Estado.
La corte suprema decidirá si el exmandatario es culpable o inocente a partir del 2 de septiembre.
Bolsonaro, líder de la derecha y ultraderecha brasileña, se encuentra en prisión domiciliar preventiva y de ser hallado culpable puede enfrentar más de 40 años de prisión.
C.Karamanos--AN-GR