"Ya quiero que me operen": el sueño en pausa de ser atleta de un niño cubano
En una plazoleta de La Habana, el niño cubano Juan José Guilarte corre y salta como cualquier pequeño de 10 años, aunque lleva una prótesis en la pierna izquierda. Su sueño de ser atleta paralímpico está pausado por una cirugía todavía sin fecha, debido a la crisis energértica en la isla.
Juan José nació con una malformación congénita: su pierna izquiera solo se desarrolló hasta el fémur y la rótula, pero esa condición nunca lo detuvo, según su familia.
Vive con su madre, Sheila Guilarte, y su abuela, y desde muy pequeño muestra una energía inagotable. Corre, practica varios deportes y habla sin parar de sus planes futuros.
"Quiero ser youtuber, deportista, científico o maestro", dice de corrido el pequeño.
En su cuarto, entre cuadernos y una pequeña pizarra donde escribe y dibuja, tiene una figura de Spider-Man, uno de sus superhéroes favoritos. "Me gusta porque es muy veloz y salta mucho", explica.
También le gusta bailar y sigue al FC Barcelona, aunque su entusiasmo rara vez se queda en un solo tema. "Le encanta hablar, hablar y hablar. Todo lo que sea imaginar, crear, decir cosas", resume su madre.
"Tiene una autoestima tan grande que nunca está mal, nunca se siente triste", añade orgullosa.
- Crecer duele -
Desde los dos años ha sido sometido a tres cirugías, indispensables para acompañar su crecimiento y evitar que el desarrollo del fémur termine rompiendo la piel del muñón, lo que le provocaría un dolor insoportable. Después de cada intervención quirúrgica, necesita una nueva prótesis, adaptada a su estatura y peso.
Su cirugía estaba prevista para enero, pero fue pospuesta por falta de anestesia. Ahora, la crisis energética que vive el país suma tiempo de espera a su operación.
En la isla de 9,6 millones de habitantes, el sistema de salud se ha deteriorado gravemente en los últimos años debido a la crisis económica y al endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
La situación empeoró aún más desde la imposición, a finales de enero, por parte de Washington, de un bloqueo petrolero que obligó a las autoridades a adoptar medidas de emergencia y a posponer intervenciones quirúrgicas no urgentes.
Según datos del Ministerio de Salud Pública, unos 96.000 cubanos, incluidos 11.000 niños, aguardan por una nueva fecha para someterse a cirugías.
Mientras se define la de Juan José, el pequeño continúa entrenando, aunque se queja de molestias, pues la prótesis ya que no le encaja bien y el crecimiento del fémur le provoca "un montón de dolor".
Dos veces por semana practica pentatlón moderno, una disciplina olímpica que combina esgrima, natación, carrera con obstáculos y laser run (carrera más tiro con pistola láser), y otras dos veces kung-fu.
Antes de entrenar cambia su prótesis habitual por una deportiva. "A veces me la pongo a la primera", pero otras "lo tengo que intentar muchas veces", comenta.
"Ya quiero que me operen", dice antes de comenzar una clase de kung-fu en el patio de su escuela.
- "Medalla de oro" -
La prótesis deportiva con fleje de carbono que usa fue donada por un niño estadounidense con una discapacidad similar que visitó Cuba en 2023 junto a su familia, con la intención de entregar el dispositivo a algún menor que lo necesitara.
Amigos y vecinos de la familia Guilarte leyeron el anuncio de la donación en redes sociales y avisaron a la mamá de Juan José. Días después, ambos niños se conocieron en La Habana y lograron conversar con la ayuda de un intéprete, según cuenta la madre.
"Sin esa prótesis no podría entrenar como lo hace hoy", precisa.
El encaje protésico tiene pegada una pequeña bandera cubana. No es un adorno casual. "Él, desde chiquito decía que iba a ir a los Paralímpicos a ganar una medalla" y el técnico que le adaptó la última prótesis le colocó la bandera ahí, recuerda la madre.
El próximo curso escolar, si la cirugía aún pendiente lo permite, Juan José comenzará el sexto grado en una escuela deportiva. Aunque desde ya su objetivo está claro: "quiero ganar una medalla de oro".
M.Papanikolaou--AN-GR