El estanque reflectante de Washington pasó del azul de Trump al verde musgoso
Para embellecerlo, Donald Trump ordenó repintar el estanque reflectante del Monumento a Lincoln, en el corazón de Washington. Pero apenas terminadas las obras, el agua pasó del azul al verde, invadida por las algas.
"¿Se ven en mi foto? Da igual, le pondré un filtro para esconder las algas", suelta Farrah Lu, turista china, palo de selfi en mano frente a la inmensa extensión de agua turbia.
Situado entre el Monumento a Lincoln y el Monumento a Washington, este gran estanque, donde el pastor Martin Luther King Jr pronunció su histórico discurso de derechos civiles en 1963, muestra la misma agua verdosa que los habitantes de la ciudad han conocido durante décadas, prácticamente desde que se inauguró en la década de los años 1920.
"¿Puedo meter los pies?", pregunta una niña pequeña, chanclas en mano, retenida de inmediato por su madre.
"Hoy no", le susurra esta, mientras los agentes presentes hablan de un regreso a la normalidad "la semana que viene", en el mejor de los casos, o probablemente "un poco más tarde".
- Azul bandera -
Trump ordenó vaciar por completo esta masa de agua, diseñada para reflejar el obelisco del Monumento a Washington, a causa del problema de las algas.
Durante semanas el presidente criticó "el agua sucia" que había "heredado" de administraciones precedentes y aseguró que él iba a arreglarlo, por un monto muy inferior a la última renovación, entre 2010 y 2012, que costó decenas de millones de dólares.
Trump ordenó utilizar una nueva técnica, con un material especial para piscinas, y pintó el fondo del estanque de "azul bandera estadounidense" con motivo del 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos.
Pero apenas unos días después de terminar las obras, las algas proliferaron de nuevo, a causa de las altas temperaturas.
"Esperaba ver el monumento reflejado en el agua; al fin y al cabo, para eso se llama así. Ahora mismo no se ajusta a mis expectativas", lamenta Ravi Desai, de 46 años, llegado desde Melbourne, en Australia.
Misma impresión para Kevin Im, turista californiano: "Al acercarse, se ve mucha alga. No sé si el lugar recibe toda la atención que debería. ¡Al fin y al cabo estamos en la capital de Estados Unidos!".
"Sigue siendo bonito", opina Gini Brown, estadounidense de 63 años que descubre el estanque por primera vez.
"Mantener una piscina clásica ya cuesta muy caro, así que apenas puedo imaginar lo que debe costar esta..."
Para devolver al estanque su color azul y mantener el agua "clara y limpia", las autoridades aseguran que están utilizando "tecnologías de vanguardia", en particular "un sistema de ozono por nanoburbujas", explicó a la AFP un portavoz del ministerio encargado de los parques nacionales, que se ocupa de la gestión de la obra.
También se emplea el peróxido de hidrógeno —presentado como más suave que el cloro y ya utilizado en algunos spas o piscinas naturales, sin "efectos nocivos para la fauna o el medio ambiente", según el ministerio.
Las obras fueron valoradas en unos 14 millones de dólares según la prensa estadounidense y adjudicadas sin licitación a una empresa que ya había trabajado en un club de golf del presidente.
Donald Trump, por su parte, aseguró a principios de junio en su plataforma Truth Social que los materiales utilizados "podrían durar cien años".
W.Spanos--AN-GR