Turbulencias en la Casa Blanca recuerdan a la primera presidencia de Trump
En plena campaña electoral, la Casa Blanca vive momentos turbulentos que hacen creer a algunos observadores que la segunda presidencia de Donald Trump podría caer en la misma desorganización que la primera.
Trump se vio obligado a despedir a su nueva portavoz menos de una semana después de haberla nombrado, y el puesto vuelve a estar vacante.
Su jefa de gabinete, Susie Wiles, la mano derecha del presidente y clave en su victoria electoral de 2024, reveló hace meses que ha tenido que enfrentar un cáncer de mama, sin abandonar su cargo.
Algunas fuentes, citadas por medios de comunicación, aseguran que Wiles podría dejar ahora la Casa Blanca.
"Nadie se deja distraer por las NOTICIAS FALSAS. Este equipo es fuerte, está unido y centrado en el presidente Donald J. Trump, en llevar adelante su agenda de Estados Unidos Primero y en ganar las elecciones de mitad de mandato", dijo la portavoz de la Casa Blanca Danielle Álvarez en una declaración a la AFP.
"Las 'fuentes' anónimas que difunden estas tonterías son oportunistas interesados únicamente en sí mismos" añadió.
El propio presidente negó los informes sobre Wiles la semana pasada.
El lunes Trump le dio a Wiles un nuevo cargo como responsable de una iniciativa de salud femenina puesta en marcha por la primera dama Melania Trump, y elogió a Wiles como una "luchadora extraordinaria" por su batalla contra el cáncer de mama.
- Donaciones presuntamente desaparecidas -
Durante la primera presidencia de Trump (2017-2021) las filtraciones y la desorganización interna fueron constantes, con un baile regular de portavoces y altos funcionarios.
La selección de Katie Zacharia, una incondicional de Trump, como portavoz, fue hecha sin consultar a Wiles, según fuentes del gobierno citadas por la prensa.
Luego se produjo el escándalo de la embajadora en Grecia, Kimberly Guilfoyle, exnovia de su hijo Don Jr, que supuestamente pidió a un rico donante de los republicanos que liquidara un adeudo de su tarjeta de crédito de 100.000 dólares.
Guilfoyle acabó siendo despedida. La noticia la anunció la flamante portavoz de la Casa Blanca en su primera y última rueda de prensa.
Luego se descubrió que se presentaba como abogada, pero que era simplemente licenciada en Derecho, sin haber pasado ningún examen de ingreso a ningún colegio de abogados del país.
La embajadora en Grecia despedida había sido novia de Don Trump Jr, que luego acabó casándose con otra mujer, Bettina Anderson, en las Bahamas en mayo.
La boda fue pagada por un oligarca ruso.
El presidente tuvo que intervenir para que su primogénito devolviera ese dinero.
Casi al mismo tiempo, dos consejeros cercanos al presidente, Ric Grenell, que fue enviado especial para Venezuela, y Alina Habba, exabogada personal del magnate, supuestamente se pelearon por una donación de 5,6 millones de dólares destinada al Centro Kennedy, la sala de fiestas pública de Washington.
El dinero, según el medio en línea Axios, fue entregado por el marido de Habba, un ciudadano turco con inversiones en Venezuela.
Al no llegar a las arcas del Centro Kennedy, Habba habría informado a su antiguo jefe. El presidente Trump habría ordenado una investigación, siempre según Axios.
Los demócratas han prometido investigaciones en todos los rincones del gobierno Trump, si logran la mayoría en el Congreso.
Pero algunos observadores resaltan que esa también podría ser una repetición de la primera presidencia de Trump.
El republicano fue sometido a investigaciones y a dos procesos de destitución en el Congreso, sin éxito.
R.Kontogeorgis--AN-GR