La excepcional travesía de dos ballenas entre Brasil y Australia
Dos ballenas jorobadas, identificadas gracias a su cola, establecieron un récord al viajar entre Brasil y Australia, zonas de reproducción separadas por más de 14.000 kilómetros, según un estudio publicado este miércoles.
"Es un fenómeno nunca antes documentado", declaró con entusiasmo a la AFP Cristina Castro, autora principal del informe publicado en la revista Royal Society Open Science.
"No es raro que un individuo se desvíe ocasionalmente (de su ruta migratoria), pero lo observado aquí va mucho más allá. Estas dos ballenas cruzaron cuencas oceánicas enteras y fueron vistas en dos zonas de reproducción distintas, separadas por miles de kilómetros", destacó.
Analizando fotografías tomadas tanto por científicos como por aficionados durante cruceros de ecoturismo, esta bióloga de la Pacific Whale Foundation y sus colegas lograron reconstruir la odisea de los dos cetáceos.
"Cada ballena jorobada posee un patrón único en la parte inferior de su cola. Una combinación de pigmentación, forma, así como cicatrices o marcas eventuales, propia de cada individuo, como una huella dactilar humana", explicó Castro.
Los científicos analizaron 19.283 fotografías recopiladas entre 1984 y 2005 en el este de Australia y América Latina mediante un algoritmo de reconocimiento de imágenes. Después verificaron visualmente cada posible coincidencia y lograron identificar dos ballenas presentes en ambas regiones.
La primera fue fotografiada por primera vez en 2007 en la bahía de Hervey, en Queensland (costa este de Australia). Fue vista nuevamente en el mismo lugar en 2013 antes de reaparecer en 2019, esta vez frente a São Paulo, en Brasil.
Estas dos zonas están separadas por una distancia mínima en línea recta de unos 14.200 kilómetros. Como solo se conocen los puntos de partida y llegada, es imposible saber la ruta exacta que siguió la ballena ni la distancia total que recorrió.
El segundo cetáceo realizó el viaje inverso. Fue fotografiado por primera vez en 2003 frente a Bahía, en Brasil, dentro de un grupo de nueve adultos. Antes de ser identificado 22 años después, en 2025, en la bahía de Hervey, a 15.100 kilómetros de distancia.
El récord anterior lo había establecido una ballena jorobada entre la costa pacífica de Colombia y Zanzíbar, en el océano Índico, con un recorrido de 13.046 kilómetros.
- Nuevos cantos -
Las ballenas jorobadas del hemisferio sur viven en poblaciones bien definidas y normalmente siguen las mismas rutas migratorias año tras año, entre áreas de alimentación en aguas frías y sus zonas de reproducción en regiones tropicales y subtropicales.
"Las madres enseñan estas rutas a sus crías cuando son jóvenes, por lo que esas trayectorias están profundamente arraigadas", detalla Castro.
Los investigadores plantean varias hipótesis para explicar el comportamiento "excepcional" de los raros individuos que se desvían de estas rutas.
"Los cambios oceanográficos podrían modificar los corredores migratorios de una manera que aún no comprendemos completamente" o "las perturbaciones en sus zonas de origen podrían empujar a algunos individuos a explorar más", señala la investigadora, quien añade que "la disponibilidad de alimento también podría desempeñar un papel".
"Algunos indicios sugieren que estos intercambios podrían existir desde hace más tiempo de lo que pensamos", continúa.
Estos movimientos podrían contribuir a la diversidad genética de las ballenas jorobadas.
Y también hacer evolucionar su canto.
Los machos, que son "cantantes extraordinarios", "producen cantos largos y complejos, y estos se propagan casi como una tendencia cultural", explica la bióloga.
Cuando un macho "introduce una nueva frase, los demás la copian y, en el espacio de una temporada, toda la población evoluciona". "Si un macho procedente de una zona de reproducción llega a otra y empieza a cantar, podría introducir una influencia musical completamente nueva", subraya.
O.Kouris--AN-GR